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El multifacético embajador de EE.UU: agenda activa y un objetivo preciso

El embajador norteamericano Marc Stanley se muestra con la oposición y el oficialismo al mismo tiempo; la estrategia encomendada por Joe Biden para la Argentina

Hiperactivo, multifacético, inquieto y por sobre todas las cosas con un objetivo político bien claro: el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Marc Stanley, apunta a fortalecer las relaciones bilaterales con Argentina y alejar del mapa cualquier tipo de fantasmas que se habían generado hasta ahora entre la administración de Alberto Fernández y Washington.

Desde que fue acreditado como embajador en Buenos Aires el 24 de enero pasado este demócrata texano y allegado al presidente Joe Biden mantuvo en su activa agenda más de 37 reuniones con políticos del más variado abanico ideológico. Stanley puede estar por la mañana con sindicalistas y más tarde visitar a religiosos, legisladores de la oposición, ministros o representantes de Iglesias. 

En todos esos encuentros que publicó en su activa cuenta de Twitter más las reuniones reservadas que no publicó, Stanley dejó sentado que su objetivo firme en el mandato que tiene será el de revertir la mirada negativa que tenía el Gobierno de Estados Unidos y acercar posiciones para alinear a la Argentina con los ideales de Washington.

En declaraciones exclusivas a El Cronista el embajador Stanley fue más directo sobre su rol en la Argentina. “Le pedí al equipo de la Embajada que me ayudara a crear un plan para poder conectarme con un amplio espectro de líderes políticos, culturales, religiosos, educativos y comunitarios de la Argentina”, dijo.

Inmediatamente agregó sobre los resultados inmediatos: “Hasta ahora, ha sido un gran éxito. Me ha encantado conocer a la gente, la cultura y la belleza de este increíble país, y estas experiencias me han dado un enfoque claro sobre cómo podemos trabajar juntos para hacer crecer la relación bilateral entre nuestros dos países. Y apenas estoy empezando. Tuve una gran visita a Córdoba y espero conocer las otras 22 provincias y hacer más amistades”, destacó el embajador norteamericano.

Stanley es un abogado de Texas que trabajó activamente para el partido demócrata, fue asesor de varios senadores y lideró la organización “Abogados por Biden” en la campaña del actual presidente norteamericano, Cuando llegó a la Argentina tenía una mochila muy pesada. Tuvo que despejar la polémica que habían generado sus propias declaraciones en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado donde sostuvo que “es responsabilidad de los líderes argentinos elaborar un plan macro para devolverlos” y añadió que “Argentina es un hermoso bus turístico al que no le andan las ruedas”.

Desde ese entonces, Stanley logró revertir esta imagen a base de una intensa agenda de actividades multifacéticas que abarcaron el amplio abanico político argentino: desde Mauricio Macri hasta Cristina Kirchner, pasando por un encuentro con Alberto Fernández, Patricia Bullrich, ocho ministros, el obispo Oscar Ojea en calidad de titular de la Comisión de Pastoral social, la CGT, Sergio Massa, el gobernador cordobés Juan Schiaretti, empresarios, deportistas y hasta músicos famosos, entre otros.

Quienes han mantenido reuniones reservadas con el embajador Stanley sostienen que tiene muy en claro su objetivo de acercar posiciones “al máximo nivel” con la Argentina y lograr que haya una reinserción del país en el esquema internacional.

Dos hechos concretos le sirvieron a Stanley parea dar con este objetivo: el acuerdo con el FMI y la invasión de Rusia en Ucrania.

Todas las fuentes oficiales, empresariales y legislativas consultadas por El Cronista coincidieron en sostener que el embajador de Estados Unidos fue un “actor clave” para que la Argentina lograra cerrar el acuerdo con el Fondo. Su rol activo fue mucho más allá de lo que se pudo ver en la prensa aunque Stanley actuó con muy bajo perfil en este campo.

EL FMI Y CRISTINA

La guerra en Ucrania le permitió al embajador Stanley un doble acercamiento con la Argentina. Por un lado, la administración de Biden acercó posiciones con la Argentina para condenar la invasión militar liderada por Vladimir Putin aunque es cierto que Estados Unidos aún no logró torcer el brazo del Gobierno para aplicar sanciones económicas hacia Moscú.

Sin embargo, desde aquel viaje de Alberto Fernández a Rusia donde dijo que “Argentina debe dejar de tener una fuerte dependencia del FMI y de Estados Unidos”, hasta ahora el mapa de la geopolítica mundial cambió y Washington sacó provecho de eso. De hecho, Biden acercó posiciones con Venezuela para obtener el petróleo que escasea de Moscú y eso ayudó al embajador Stanley a acercar posiciones también en Buenos Aires.

El presidente del Centro de Estudios Americanos, Luis Savino expresó a El Cronista que “el embajador Stanley supo ejercer su rol para acercar posiciones y mejorar sustancialmente las relaciones bilaterales. Su rol es muy activo y sus logros se ven a la vista”, dijo. 

El 29 de marzo pasado este think thank que lidera Savino ofició de nexo con Stanley para reunirlo con la cúpula de la CGT y con un grupo de mujeres sindicalistas en el Palacio Bosch. Era la pata que le faltaba al movedizo Stanley: el contacto con el mundo gremial.

Antes de eso, Stanley realizó una de las visitas que mayor repercusión tuvo: el encuentro Cristina Kirchner. La vicepresidenta dijo que le pidió ayuda a estados Unidos para avanzar con el proyecto de ley de blanqueo de capitales de argentinos en el exterior. 

Sin embargo, hay dos detalles no menores de esa reunión que los observadores de la diplomacia argentina destacaron: en la reunión estaba presente Rob Allison, el consejero de Asuntos Políticos de la embajada de Estados Unidos, lo que le da un contenido muy político al encuentro más allá de lo protocolar. Y a la vez, el embajador evitó en ese encuentro tener que recurrir a intermediarios como Gustavo Béliz, Massa o Jorge Argüello que le expliquen lo que piensa la vicepresidenta de Washington.

A la vez, en una reciente reunión que tuvo con empresarios de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham) el embajador Stanley cristalizó los objetivos de su misión al sostener: “Quiero expandir y profundizar esta relación aún más de maneras que protejan y defiendan la democracia y los derechos humanos, aumenten el comercio y la inversión, y promuevan nuestra prosperidad económica mutua”, dijo.

Claro que en su rol multifacético de embajador de Estados Unidos, Stanley dejó de marcar la cita básica del manual diplomático de Washington para la Argentina. Ante más de 200 empresarios reunidos por la AmCham expresó su deseo de “fomentar la apertura a la competencia, fomentar la innovación y proporcionar reglas claras permitirá a Argentina atraer inversiones extranjeras y desarrollar empresas locales dinámicas capaces de competir en el mercado global. La estabilidad, la previsibilidad y la transparencia son claves para el clima empresarial y de inversión”, dijo.

Según los datos comerciales oficiales de Estados Unidos el comercio bilateral de bienes ascendió a $12,800 millones en 2021, un 27 % más que en 2020. Y las exportaciones norteamericanas aumentaron un 31 %. Pero el embajador Stanley no se conforma con eso: “Si bien esto es positivo, tenemos espacio para crecer”, remarcó.

El presidente de AmCham, Roberto Alexander, señaló “desde AmCham, continuaremos trabajando en la articulación multisectorial, entre el sector público y el privado, y acompañados por la Embajada, para profundizar el desarrollo sostenible de Argentina” y el CEO de esta Cámara empresarial, Alejandro Díaz, afirmó que “debemos potenciar la relación entre ambos países y fomentar la posición de las empresas americanas como el principal inversor extranjero en nuestro país”.

Stanley reconoce que la AmCham es el puente necesario para acercar posiciones en este sentido: más de 600 empresas miembros emplean directamente a 420.000 personas, contribuyen el 19% del PBI de Argentina, y el 39% de la recaudación impositiva. Esto también forma parte del objetivo central que persigue el embajador de Estados Unidos para acercar posiciones con la Argentina.