Con la nueva disposición, siempre que una ley estatal prevea la obligación de denunciar de parte de quien sepa sobre este tipo de hechos, “se favorecerá la plena colaboración con las autoridades civiles evitando incursiones ilegítimas en la esfera canónica”, planteó el presidente del Tribunal de Justicia Vaticano, Giuseppe Dalla Torre.
Según el escrito divulgado por el Vaticano, con la nueva disposición, “no puede imponerse ningún vínculo de silencio con respecto a los hechos encausados ni al denunciante, ni a la persona que afirma haber sido perjudicada ni a los testigos”.
Según observó en una nota Dalla Torre, “la caída del secreto pontificio tiene efectos generales en todo el arco de los hechos dirigidos a perseguir, en el contexto canónico, un comportamiento deshonesto”, desde la denuncia hasta la decisión final.
Además, la resolución pontificia plantea que el secreto pontificio también será eliminado “cuando tales delitos hayan sido cometidos en concomitancia con otros delitos”.
Además, la reescritura de las disposiciones dadas a conocer hoy elevan hasta los 18 años, en vez de los 14 previos, la edad sobre la cual es delito canónico atesorar imágenes pornográficas.
Según el secretario del Pontificio Consejo de Textos Legislativos, Juan Ignacio Arrieta, la nueva norma está “en línea” con las de los últimos meses sobre este asunto y “corrige ligeramente” la legislación “haciendo más coherente el sistema disciplinario”.

